LOS CAMBIOS EN MEXICO, NO HAN SIDO BENÉFICOS PARA LA CIUDADANÍA SEGUNDA PARTE

Ya después de la conquista, nuestros antepasados tuvieron que padecer todo lo malo que puede haber para el ser humano, tuvieron que estar bajo las órdenes de quienes se apropiaron de sus tierras, de sus riquezas y de ellos mismos. Los frailes que llegaron a La Nueva España como los Franciscanos y los Agustinos, no iban con la misión de ver por los indígenas, no, ellos iban a evangelizarlos y como en algunos encontraron oposición, no tardaron en llegar las quejas a quien gobernaba quienes disponían a su libre albedrío las medidas a seguir. Una vez consumada la conquista de Tenochtitlán, los Reyes Católicos dispusieron establecer en tierra americana todas las leyes e instituciones vigentes en España como el Santo Tribunal de la Fe. En 1571 llegó a la Nueva España don Pedro Moya de Contreras en calidad de Inquisidor Mayor. El cuatro de noviembre todos los habitantes de la ciudad de México de doce años en adelante fueron convocados a la Iglesia Mayor, para oír misa, sermón y prestar Juramento de la Fe bajo pena amenaza de excomunión en caso de no asistir. Ese día y en ese lugar el secretario Pedro de los Ríos leyó las provisiones y mandatos del rey Felipe II, para que el Santo Oficio recibiera "el auxilio y favor del brazo real." Acto seguido, fueron leídos el resto de los documentos que legitimaban el establecimiento de esta institución y se tomó juramento al pueblo todo para que denunciase a los herejes y prestara apoyo incondicional al Santo Oficio. Se dio un plazo de seis días para que toda persona que se hallara con cargos de herejía hiciera sus confesiones y manifestara contrición y arrepentimiento para salvarse de la cárcel, la pena de muerte o confiscación de bienes. Sin embargo, el Santo Oficio despertó una oleada de pánico. No era necesaria una denuncia formal para que alguien fuera procesado por el Santo Oficio, cualquier rumor o carta anónima era suficiente para que se iniciase el juicio. Los juicios se llevaban al cabo en sitios públicos con lujo de crueldad pero el Tribunal del Santo Oficio nunca anunciaba ni ejecutaba sentencias y entregaba a los reos a la autoridad secular para que actuara en consecuencia. En el edificio que ocupó el Tribunal del Santo Oficio, al subir la escalera había una inscripción que decía: "Siendo Sumo Pontífice Clemente XII; Rey de España y de las Indias Felipe V; inquisidores generales sucesivamente los exmos señores D. Juan de Camargo, obispo de Pamplona, y D. Andrés Orbe y Larrentegui, arzobispo de Valencia: inquisidores actuales de esta Nueva España los señores lics. D. Pedro Navarro de Isla, D. Pedro Anselmo Sánchez de Tagle, y D. Diego Mangado y Clavijo, se comenzó esta obra , a cinco de Diciembre de 1732 y se acabó en fin del mesmo mes de 1736 años a honra y gloria de Dios, y tesorero Don Agustín Antonio Castrillo y Collantes". El Tribunal del Santo Oficio fue completamente extinguido en 1820, pero ya para ese entonces, una enorme cantidad de indígenas había sufrido su crueldad. Con la llegada de los españoles la calidad de vida de nuestros antepasados fue mala, fue un cambio nada benéfico.Cerca de trescientos años tuvieron que soportar nuestros antepasados a los gobiernos españoles impuestos por la corona española. Ya para 1800, surgieron personas que deseaban un cambio de vida para los mexicanos, un cambio que fuera favorable y fue así como a escondidas, un grupo de idealistas empezaron a organizarse teniendo en mente La Independencia de México, dejar de depender de la corona española .A finales de 1809, en la Ciudad de Valladolid- hoy Morelia-, se fraguó una conspiración que fue sofocada el 21 de Diciembre del mismo año, marcó el preludió de la siguiente, la conspiración del año siguiente en 1810 en la ciudad de Querétaro. Gobernaba a este hoy Estado el Corregidor Miguel Domínguez que era un hombre distinguido por su saber , integridad y virtudes y ejercía el cargo desde la época del Virrey Marquina. Se había desposado con María Josefa Ortíz.la llamada Corregidora.La Corregidora participaba activamente en las reuniones que bajo el pretexto de pláticas sobre asuntos culturales y literarios se llevaban a cabo ya fuera en la casa del presbítero José María Sánchez o bien del abogado Parra. A las reuniones asistían además Ignacio Allende, Mariano Abasolo, Juan Aldama, Francisco Araujo y otros. Se consideraba que Ignacio Allende debía ser el encargado de llevar a cabo la acción independentista pero él proponía que fuera el cura de Dolores, Don Miguel Hidalgo era la persona apropiada por sus cualidades y aptitudes.Continuará